Tras tanto tiempo, comienzo a escribir este diario por varios motivos. El primero es para evadirme de todo lo que me rodea durante un rato. Segundo, para seguir creyendo que hay esperanza y, tercero, para que en el caso de que caigamos, nuestras anotaciones sirvan para alguien más.
Recios de Veider.
Así es como nos conocen. Yo soy Veider. Teniente, para más señas, aunque en este mundo endemoniado ya no sirvan esos antiguos rangos. Aún así, sigo siendo el jefe del grupo, un grupo que a pesar de lo que trajo consigo ese ataque del inframundo, sigue siendo un bloque que no ha sufrido bajas. Por mucho que cueste creerlo, los cinco seguimos con vida.
Estamos ahora mismo en nuestra improvisada base. después del encontronazo con ese demonio enorme.
Tenemos algún herido, pero esperamos que no sea nada grave. Descubrimos que las heridas, sea por el motivo que sea, sanan antes. Y creemos que el tiempo pasa mucho más despacio, puesto que no notamos en nuestros cuerpos su paso, como si se hubiese detenido. Las armas y armaduras que nos forjó aquel ser que decía estar en contra del ataque de los suyos, son más resistentes que cualquier cosa que hayamos visto, y son eficaces contra los demonios, algo que las escasas armas convencionales que quedan, no. Son de un material que no existe en nuestro mundo, ligero pero a la vez devastador. Aunque no nos fiamos de ese extraño herrero, debemos estarle agradecido.
Decía Sun Tzu que el arte de la guerra nos enseña a confiar no en que el enemigo no venga, sino en nuestra preparación para recibirle. No en las probabilidades de que no ataque, sino en el hecho de que hayamos preparado nuestra posición para que no pueda ser atacada. Es curioso como un libro de hace tantísimo tiempo, pueda seguir ayudando en estas circunstancias. Lo seguimos al pie de la letra. Se duerme mejor.
Cuando, hace ya quince años, cientos de portales oscuros se abrieron en las principales ciudades del mundo, todas las potencias fueron pilladas por sorpresa. Cuando quisieron actuar ya era tarde y sus armas ineficaces ante un agresor desconocido al que, ante otro nombre mejor, consideramos demonios.
Supongo que todo ser humano debe adaptarse a las circunstancias, aunque estas circunstancias traten sobre convertir todo lo que conoces en cenizas. Todas las grandes ciudades fueron convertidas en polvo y escombros. Ríos, incluso mares, fueron secados. Bosques totalmente devastados. ¿Qué poder puede conseguir algo así? No lo sabemos, pero incluso el cielo se tornó de un tono rojizo pálido perpetuo, que apenas deja entrever el día y la noche. El aire se nota pesado y cada vez es más complicado ver una flor o un árbol que no tenga indicios de una muerte próxima.
Nosotros éramos miembros de Spectro. Una unidad secreta de operaciones. Cuando el fracaso no era una opción, nos llamaban a nosotros. Sólo 11 personas, entre gobierno y ejército, sabían de nuestra existencia. Nuestro entrenamiento y preparación era muy superior a los Spetsnaz rusos o a los Deltas estadounidenses, fuerzas que cayeron sin apenas oposición..
Al poco de comenzar los ataques, todas las fuerzas del planeta se vieron sobrepasadas. Como digo, las armas convencionales no eran efectivas y en esa época ¿quién sabe manejar una espada o un hacha?
Con el paso de los años, la gente se iba preparando con lo que tenía a mano, como en la edad media. Luchaban con palos o con horcas, con hierros o lo que tuviesen más cerca. Las fundiciones dejaron de crear piezas metálicas para fabricar espadas, mazas y cualquier otra cosa que sirviese contra esos demonios. Pero sucedió lo inevitable. Cuando todo sucumbió al ataque masivo que sufrimos, decidimos que ya no había nada que perder. Decidimos plantar cara sin piedad a las hordas que nadie pudo parar.
Desde hace años no preguntamos cuantos son los enemigos, sino donde están.
Dios nos guarde.
Buena suerte a todos.
Día 5528 Tras día D.
VDR
miércoles, 9 de mayo de 2012
martes, 8 de mayo de 2012
CRI CRI
Noche de miércoles. Hoy es fiesta en toda España y yo aquí,
junto con mi compañera, de guardia. Sólo estamos dos en toda la sala. Es lo que
tienen los festivos.
Decía un antiguo sabio, que en festivo sólo trabajan las
putas y los gilipollas. Supongo que el gilipollas es el compañero que está de
baja y al que me toca cubrir. O eso quiero pensar.
He bajado a por una cocacola y una barritas de esas BIO no
se qué, para no engordar que quería mi compañera. Que todo hay que decirlo, más
que comer barritas lo que no tenía que comer son esas hamburguesas que se come
la cabrona. Que pesa cada una kilo y medio.
Total, que cuando he subido no estaba. He pensado que estaría
en el baño, la muy hipopótama. Pero cuando han pasado 45 minutos ya me ha
empezado a mosquear. Lo mismo se ha dormido, y no voy a estar yo aquí sólo
haciendo el primo con mi trabajo y el suyo.
He ido al baño a ver si daba señales, pero después de
preguntar si estaba y entrar por si le había pasado algo, no he encontrado ni
rastro. Qué cosas más raras.
He llamado a su teléfono, pero ha sonado dentro de su bolso.
Ya no tenía más maneras de localizarla más que llamando a seguridad, que poco más
y se ríen de mí por perder una compañera. Total, que me han dicho que no había
salido del edificio, y por las cámaras no veían nada.
Han pasado ya 3 horas y sigo sin noticias de mi compañera. Jamás
me había pasado nada tan extraño. Y para colmo, juraría que estoy escuchando un
grillo. Se debe haber colado por la ventana o algo y me está martilleando.
O me estoy volviendo loco o estoy escuchando cada vez más grillos,
y el ruido se hace más continuo. Me estoy poniendo muy nervioso. No aguanto ese
sonido.
Creo que lo tengo debajo, y me empieza a picar todo. Voy a
levantar el falso suelo a ver lo que me encuentro, porque esto es inaguantable.
Cuando lo levanto, la visión es atroz. El cuerpo de mi
compañera está totalmente destrozado y apenas puedo reconocerla más que por la
ropa, todo cubierto por cientos, o miles de grillos, escarabajos, gusanos y un
montón de bichos más. Vomito ante lo que estoy viendo. Mi cabeza empieza a dar
vueltas y comienzo a marearme.
A duras penas, con la visión borrosa, consigo ver como se
levantan decenas de baldosas del falso suelo, saliendo de ellas oleadas de
bichos en mi dirección, a la vez que comienzan a crepitar y apagarse las luces.
Creo que ya sé lo que le pasó a mi compañera.
lunes, 7 de mayo de 2012
Te tengo
Tengo que contaros algo que me ha sucedido y que todavía me tiene muerto de miedo.
Vivo sólo, en una casa de alquiler, y no tengo teléfono fijo. Al no disponer de fijo, gasto mucho en móvil, con el consiguiente aumento de facturas y el aumento de puntos para canjear por teléfonos nuevos. Ayer me hizo con el último que me ofertaron.
Estuve durante la tarde y la noche trasteando con él, configurando tonos, pantalla, imágenes, hice algunas fotos, hice un par de llamadas.. Como lo quería cargado para hoy, lo dejé en su base para tenerlo al 100% al despertarme. Me acosté a eso de las tres de la mañana, bastante cansado la verdad. Tuvimos un día duro en la obra y caí reventado en la cama. Creo que no tardé ni un minuto en quedarme dormido. Tengo la manía de dormir cara a la pared, y contar algunos puntitos que tiene en determinados lugares. Me relaja. Anoche no hizo falta para dormirme.
No sé qué hora era cuando desperté, abrí un poco los ojos, a duras penas. Realmente estaba cansado. El despertar me vino muy bien, puesto que estaba teniendo una pesadilla en la que algo me perseguía, pero no lograba ver qué era. Cada vez me movía más despacio y cuando ya notaba la respiración de aquella cosa, fue cuando abrí los ojos. La lluvia se oía crepitar detrás de la ventana. Parecía haber una buena tormenta.
Un destello alumbró la habitación. segundos después, otro. Benditos relámpagos que me despertaron. Recuerdo que pensé que no me habría gustado estar en la calle en ese momento y un escalofrío me recorrió de arriba a abajo. Volví a cerrar los ojos esperando no tener esa pesadilla de nuevo.
Son las 11 de la mañana, y está muy nublado. Está todo muy oscuro y apenas logro ver nada por la ventana empapada. Hace un rato que me he despertado y sigo aquí en la cama sin hacer ruido. Ayer, sin querer, ya que no controlaba del todo el teléfono nuevo, lo dejé grabando. Ha grabado algo que me tiene aterrorizado. En el video se ve como algo abre mi ventana y entra a la habitación. Está muy oscuro y no logro ver qué es.
En el momento en que los relámpagos me despertaron la habitación se iluminó... y ese ser se escabulló debajo de mi cama. Estoy muerto de miedo, llevo más de una hora en la cama sin hacer ruido y sin moverme apenas. Si me quedo totalmente quieto y sin respirar, puedo oir una ligera respiración, algo ronca, pero apenas audible a mi espalda. ...
No puedo más, voy a darme la vuelta...
Vivo sólo, en una casa de alquiler, y no tengo teléfono fijo. Al no disponer de fijo, gasto mucho en móvil, con el consiguiente aumento de facturas y el aumento de puntos para canjear por teléfonos nuevos. Ayer me hizo con el último que me ofertaron.
Estuve durante la tarde y la noche trasteando con él, configurando tonos, pantalla, imágenes, hice algunas fotos, hice un par de llamadas.. Como lo quería cargado para hoy, lo dejé en su base para tenerlo al 100% al despertarme. Me acosté a eso de las tres de la mañana, bastante cansado la verdad. Tuvimos un día duro en la obra y caí reventado en la cama. Creo que no tardé ni un minuto en quedarme dormido. Tengo la manía de dormir cara a la pared, y contar algunos puntitos que tiene en determinados lugares. Me relaja. Anoche no hizo falta para dormirme.
No sé qué hora era cuando desperté, abrí un poco los ojos, a duras penas. Realmente estaba cansado. El despertar me vino muy bien, puesto que estaba teniendo una pesadilla en la que algo me perseguía, pero no lograba ver qué era. Cada vez me movía más despacio y cuando ya notaba la respiración de aquella cosa, fue cuando abrí los ojos. La lluvia se oía crepitar detrás de la ventana. Parecía haber una buena tormenta.
Un destello alumbró la habitación. segundos después, otro. Benditos relámpagos que me despertaron. Recuerdo que pensé que no me habría gustado estar en la calle en ese momento y un escalofrío me recorrió de arriba a abajo. Volví a cerrar los ojos esperando no tener esa pesadilla de nuevo.
Son las 11 de la mañana, y está muy nublado. Está todo muy oscuro y apenas logro ver nada por la ventana empapada. Hace un rato que me he despertado y sigo aquí en la cama sin hacer ruido. Ayer, sin querer, ya que no controlaba del todo el teléfono nuevo, lo dejé grabando. Ha grabado algo que me tiene aterrorizado. En el video se ve como algo abre mi ventana y entra a la habitación. Está muy oscuro y no logro ver qué es.
En el momento en que los relámpagos me despertaron la habitación se iluminó... y ese ser se escabulló debajo de mi cama. Estoy muerto de miedo, llevo más de una hora en la cama sin hacer ruido y sin moverme apenas. Si me quedo totalmente quieto y sin respirar, puedo oir una ligera respiración, algo ronca, pero apenas audible a mi espalda. ...
No puedo más, voy a darme la vuelta...
miércoles, 11 de abril de 2012
Algo épico
Allí estábamos, bajo aquel tejado. El cielo estaba descargando toda su furia en la tierra.
El crepitar de la lluvia que sonaba encima nuestra se tornaba ensordecedor con esas tremendas gotas que debían tener el tamaño de peritas de agua.
Se escuchaban voces apenas audibles. El nerviosismo se palpaba entre mis valerosos guerreros.
Yo mandaba allí. Para cosas como esta se me nombró Capitán.
- Caballeros - Interrumpí sus pensamientos.- Hoy estamos aquí, desafiando a la naturaleza, para demostrar que no somos menos que nadie. Para demostrar que si hemos llegado hasta aquí, venciendo a todos los que se oponían a nosotros, no ha sido por casualidad.
Cuando esta larga aventura comenzó hace meses, nos tildaron de inocentes, de locos. No fueron pocos los que tacharon de suicidio nuestra gesta. Muchos nos decían que queríamos morder más de lo que podíamos masticar, que no podríamos llegar al final. ¡Que caeríamos!. ¡Que seríamos derrotados!. ¿Y qué decimos nosotros ahora? No hablamos con palabras. Hablamos con hechos. ¡Con hechos!
Saldremos de aquí, de estos cuatro muros que nos guardan, para meternos en la boca del lobo. En las fauces del infierno. Puede que los truenos de esta tormenta inyecten miedo en nuestros corazones, pero eso nos indica que seguimos aquí, y que tenemos algo que perder. Los que cayeron ya no pueden sentir ese miedo, sentiremos lástima por ellos cuando tengamos tiempo. Ahora no lo tenemos, ahora debemos vencer. Ahora o nunca, compañeros. No habrá piedad. No habrá retirada ni rendición. Plantemos cara como si no hubiese mañana. Salgamos y demostremos de qué pasta estamos hechos. No quiero dudas, no quiero debilidades. No nos darán una segunda oportunidad. ¡VAMOS, VAMOS, VAMOS!
Salimos todos en bloque de nuestro cobijo, desafiando la tormenta. Desafiando todo cuanto tuviésemos delante, ya no había marcha atrás. Nos pusimos en formación y esperamos. Allí estaban ellos.
Con mi ya de por sí implacable presencia, la lluvia cayendo en un ángulo de 45º, el viento que azotaba la húmeda ropa, mi afilado cabello cayéndome por la frente, nuestro precioso escudo en el pecho, junto al corazón, y mis botas, más brillantes aún por la lluvia, parecía un héroe. Aquel al que debes enfrentarte una vez has vencido a todos los demás. Aquel al que todos quieren parecerse.
Un relámpago destruyó la monotonía de un cielo encapuchado, pero haría aún más legendaria aquella batalla. Ya había llegado el momento.
Se oyó un pitido por fín. Lo que me recordó dos cosas.
Que tenía que ganar este partido, y que debía de dejar de tomarme el fútbol tan en serio.
El crepitar de la lluvia que sonaba encima nuestra se tornaba ensordecedor con esas tremendas gotas que debían tener el tamaño de peritas de agua.
Se escuchaban voces apenas audibles. El nerviosismo se palpaba entre mis valerosos guerreros.
Yo mandaba allí. Para cosas como esta se me nombró Capitán.
- Caballeros - Interrumpí sus pensamientos.- Hoy estamos aquí, desafiando a la naturaleza, para demostrar que no somos menos que nadie. Para demostrar que si hemos llegado hasta aquí, venciendo a todos los que se oponían a nosotros, no ha sido por casualidad.
Cuando esta larga aventura comenzó hace meses, nos tildaron de inocentes, de locos. No fueron pocos los que tacharon de suicidio nuestra gesta. Muchos nos decían que queríamos morder más de lo que podíamos masticar, que no podríamos llegar al final. ¡Que caeríamos!. ¡Que seríamos derrotados!. ¿Y qué decimos nosotros ahora? No hablamos con palabras. Hablamos con hechos. ¡Con hechos!
Saldremos de aquí, de estos cuatro muros que nos guardan, para meternos en la boca del lobo. En las fauces del infierno. Puede que los truenos de esta tormenta inyecten miedo en nuestros corazones, pero eso nos indica que seguimos aquí, y que tenemos algo que perder. Los que cayeron ya no pueden sentir ese miedo, sentiremos lástima por ellos cuando tengamos tiempo. Ahora no lo tenemos, ahora debemos vencer. Ahora o nunca, compañeros. No habrá piedad. No habrá retirada ni rendición. Plantemos cara como si no hubiese mañana. Salgamos y demostremos de qué pasta estamos hechos. No quiero dudas, no quiero debilidades. No nos darán una segunda oportunidad. ¡VAMOS, VAMOS, VAMOS!
Salimos todos en bloque de nuestro cobijo, desafiando la tormenta. Desafiando todo cuanto tuviésemos delante, ya no había marcha atrás. Nos pusimos en formación y esperamos. Allí estaban ellos.
Con mi ya de por sí implacable presencia, la lluvia cayendo en un ángulo de 45º, el viento que azotaba la húmeda ropa, mi afilado cabello cayéndome por la frente, nuestro precioso escudo en el pecho, junto al corazón, y mis botas, más brillantes aún por la lluvia, parecía un héroe. Aquel al que debes enfrentarte una vez has vencido a todos los demás. Aquel al que todos quieren parecerse.
Un relámpago destruyó la monotonía de un cielo encapuchado, pero haría aún más legendaria aquella batalla. Ya había llegado el momento.
Se oyó un pitido por fín. Lo que me recordó dos cosas.
Que tenía que ganar este partido, y que debía de dejar de tomarme el fútbol tan en serio.
viernes, 6 de abril de 2012
Gemelas
Desde siempre, quién sabe por qué, mi hermana ha sido la preferida de las dos.
Aún siendo gemelas idénticas, por lo que sea, yo no he encajado demasiado bien en la familia. Todo lo contrario que ella, más abierta, más extrovertida... más todo.
Ella, ella, siempre ella. Todas las alabanzas, las buenas palabras, los cariñitos, los besitos.. todo siempre para ella. Mi vida no ha sido nada fácil estando siempre a la sombra de mi hermana.
¿Envidia?, ¿celos?, sí, tengo que reconocerlo. Seguro que habrían preferido tener sólo una hija. Yo me siento prescindible.
Por eso esta mañana, cuando mi hermana ha sido embestida mortalmente por un autobús al cruzar la calle y mi madre ha salido de casa corriendo y gritando mi nombre pensando que había sido yo la atropellada , he callado. Seguro que mi madre deseaba que hubiese sido yo, así que ¿por qué desilusionarla?
Seguro que me gustará esto de ser la favorita, aunque tendré que acostumbrarme al nuevo nombre..
Aún siendo gemelas idénticas, por lo que sea, yo no he encajado demasiado bien en la familia. Todo lo contrario que ella, más abierta, más extrovertida... más todo.
Ella, ella, siempre ella. Todas las alabanzas, las buenas palabras, los cariñitos, los besitos.. todo siempre para ella. Mi vida no ha sido nada fácil estando siempre a la sombra de mi hermana.
¿Envidia?, ¿celos?, sí, tengo que reconocerlo. Seguro que habrían preferido tener sólo una hija. Yo me siento prescindible.
Por eso esta mañana, cuando mi hermana ha sido embestida mortalmente por un autobús al cruzar la calle y mi madre ha salido de casa corriendo y gritando mi nombre pensando que había sido yo la atropellada , he callado. Seguro que mi madre deseaba que hubiese sido yo, así que ¿por qué desilusionarla?
Seguro que me gustará esto de ser la favorita, aunque tendré que acostumbrarme al nuevo nombre..
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